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lunes, 19 de diciembre de 2011

La economía mundial, el patio del colegio.


El mundo funciona de manera global, es decir, el desarrollo industrial, económico, humano y cultural de un territorio se extiende más allá de sus fronteras, y lo que ocurre en un país puede afectar a otros, ya que todos están relacionados entre sí. Si no existiera esta globalización, nuestro desarrollo, así como nuestra calidad de vida, serían mucho más inferiores: algunos países no habrían desarrollado muchos de sus avances tecnológicos, no contaríamos con la importación de alimentos de otras potencias, así como tampoco podríamos beneficiarnos de la exportación, no habría variedad cultural, idiomática, ideológica, etc. Sin embargo, ¿es la globalización tan beneficiosa como la pintan los medios? ¿Es esta una herramienta de prosperidad y cooperación, o una lucha de poderes? 
   
Vivimos rodeados de información, de tecnicismos económicos, de ministros y presidentes que, en un principio, intentan exponer su estrategia financiera, o la situación económica de un territorio. Y sin embargo, la población se ve atrapada en un aura de incertidumbre  y desconfianza, lo que nos lleva a buscar nuestra propia seguridad y beneficio. ¿Sabemos en qué mundo vivimos? ¿Entendemos realmente los pros y los contras de nuestra economía mundial?
  
Como ciudadana de a pie, considero que los términos generales de la economía mundial deben ser comprendidos por todos, y hay un ejemplo que todos conocemos y hemos vivido: el patio del colegio.

En el patio del colegio, debemos relacionarnos con los demás si queremos ser aceptados, ayudados y prósperos; lo que ocurre con la globalización. De esta manera, conseguimos mejorar nuestras relaciones, y, en conclusión, nuestro día a día.  Esto es similar a lo que ocurre en los países del mundo, y se recoge en el IDH (índice de desarrollo humano). El IDH se elabora anualmente por  el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y se define como indicador de la calidad de vida que existe en comparación de la población de unos países con otros. El IDH no siempre es dependiente de manera total del nivel económico del país, aunque es cierto que es difícil encontrar un alto desarrollo humano en países empobrecidos. Por ejemplo, en la lista de los IDH más bajos encontramos a la Rep. Democrática del Congo (con un 0,239 en 2010), o a Zimbaue (con un 0,140). Noruega ha ocupado el primer puesto en la lista de los IDH más altos desde 2007, a pesar de que no es una de las principales potencias en términos generales, como lo son Estados Unidos o Japón. En 2010, su IDH estaba en un 0,938, seguido de Australia con un 0,937. Por lo tanto, según estos indicadores, Noruega y Australia son los países en los que mejor se vive. Aquí comienzan a surgir las primeras diferencias y datos significativos: hay países con un gran desarrollo económico en los que no se vive bien. Al igual que, aquel que lleva en el patio del colegio las deportivas más caras, no es el más simpático, ni el amigo más leal. 
   
El PIB (precio interior bruto), del que oímos hablar con frecuencia, indica el valor económico de la producción de bienes y servicios de un país. Este valor depende de la población del país (cuanta más población haya, más se producirá en un país), por lo que el PIB per cápita, que indica el valor económico de un país en relación con sus habitantes, sería más significativo. Pero las cifras interesan a nivel global, para medir el poder y la fuerza del conjunto, olvidando un poco al individuo y su situación personal. En el año 2009, los países que estaban a la cabeza de la lista del PIB mundial eran: Estados Unidos (14.256.275 millones de $), Japón 5.068.059 (millones de $), China 4.908.9823 (millones de $) y Alemania (3.235.463 millones de $). España se encontraba en el número 9, con 1.438.356 millones de $.
Un factor decisivo en la economía mundial son las primeras potencias. Siempre hay alguien que lleva la voz cantante en el patio, aquel a quien todos intentan imitar y trabar amistad con él. Las causas de su popularidad son muy diversas: tiene don de gentes, tiene las deportivas más caras, y, en ocasiones, ocurre que nadie se atreve a meterse con él, y que todos temen sus puños. 
  

Japón tiene un alto PIB, pero China prospera con gran rapidez, pisándole los talones a Estados Unidos. China supera con creces a Estados Unidos en población, por lo que el desempleo y la población que vive en pobreza son mayores en China (un 9,4% de desempleo y un 12 % de población pobre en China frente a un 4,3 % de desempleo y un 2,8 % de población pobre en Estados Unidos). Cabe destacar que Estados Unidos debe a China 566000 millones de euros, ocupando esto un 22% del total de su deuda pública, un dato significativo. Esto coloca a Estados Unidos en un clima de tensión frente a China. Ambos quieren ser las primeras potencias, y la mejor forma de prosperidad de Estados Unidos es la industria armamentística. Con los avances tecnológicos que existen hoy en día, una Tercera Guerra Mundial sería devastadora para todo el mundo, aunque, tristemente, algunos economistas más osados no han dudado en afirmar que podría ser un gran negocio y el fin seguro de la crisis mundial (si queda algo del mundo, claro).
   
Todos  los matones, así como todos los chicos populares, tienen un grupo de amigos que les siguen a todas partes. Por ello contamos con el G-20, cuyas decisiones son determinantes para la economía mundial. Las decisiones de los 20 países que lo conforman, determinan la economía de unos 200 países. Antes de la creación del G-20, eran 8 países los que tomaban todas las decisiones. A pesar de ser solo 8, representaban el 60% del PIB mundial. Al G-8, formado por los países más industrializados del planeta (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón y Rusia), se les sumó el G-5, formado por las 5 grandes potencias emergentes (México, Brasil, Sudáfrica, India y China), y por último, se sumaron otros territorios escogidos por diferentes motivos económicos y sociales (Argentina, Turquía, Arabia Saudita, Corea del Sur, Australia y la Unión Europea). De esta manera, el G-20 representa el 90% del PIB mundial.
La población crece a un ritmo insostenible, se estiman para 2050 unos 9,076 millones de personas en el mundo. Si en el mundo solo hubiera 10 personas, 6 de ellas serían asiáticas y 2 vivirían con el 84% de la riqueza total. 
   
Hago una llamada a la reflexión tras estos datos. Buscamos el progreso, queremos siempre más, estableciendo una sociedad mundial de clases dependientes del dinero. Y todos nos esforzamos por estar entre la clase alta, en lugar de esforzarnos por parar este tren antes de que se estrelle. Nos movemos automáticamente, dependientes de los hilos que nos unen, como meras marionetas, al dinero. Mientras esos hilos son movidos por los grandullones y populares del patio, nosotros seguimos desperdiciando bienes sin querer abrir los ojos a la realidad. En vez de buscar una solución a tiempo, nos sentamos a esperar que la violencia o el dinero reestructuren todo lo que se ha descolocado en las últimas décadas.
                                                                                                      
                                                                                                     Ángela Alonso Jurnet

viernes, 4 de febrero de 2011

DESARROLLO ECONÓMICO, HUMANO Y REPARTO DE RIQUEZA

Ahora mismo, existe un gran porcentaje de los países mundiales que viven en subdesarrollo con un PIB muy bajo. Todo se remonta al siglo XIX. Inglaterra era la principal potencia mundial y se desarrollaba una mentalidad conquistadora y colonizadora. Así comenzaron las colonizaciones del siglo XIX. Multitud de países, tanto de América como de África u Oceanía comenzaron a ser conquistados por las grandes potencias mundiales. Estas potencias los utilizaban para la explotación de sus recursos, es decir, para el enriquecimiento de su país. Esto generó el actual estado de algunos países que se encuentran hoy día en subdesarrollo.
El estado de estos países es de miseria total. Viven en la pobreza frente a unos pocos países si enriquecidos.
Estos países que hoy día poseen un nivel de vida aceptable, es porque lo han tenido desde hace cientos de años, algunos han crecido muy rápido y otros llevan siendo auténticas potencias desde épocas cercanas al siglo XV, aunque poseyeran un nivel de vida bajo para sus ciudadanos.
Los países hoy en subdesarrollo llevan ya tiempo en ese pésimo estado.
Esos pocos países que han resurgido y crecido por encima de la media mundial son gracias a sus recursos y políticas interiores, como China, que poco a poco camina hacia un gobierno estable en el que se respetan los derechos de los ciudadanos. Pero los países que están en subdesarrollo son por culpa de los gobiernos republicanos que poseen, sus dictaduras y sus continuos estados en guerra. No han podido evolucionar por culpa de que su gobierno no ha podido o no ha querido hacerlo. También puede variar la posición geográfica del país, el que se encuentre en una zona sísmica o no variará su nivel de vida.
Cabe mencionar que algunas potencias mundiales ayudan a estos países a salir de su pésimo estado con organizaciones, donaciones, etc.
Sin embargo, algo que solo parece cambiar su estado por sólo unos días y en sólo algunas zonas remotas del país.
El continente en el que más se refleja esto es África. La mayoría de los países en subdesarrollo se encuentran en este continente en el que la mayoría de población es de raza negra. Este continente fue el principal foco de conquista para los colonizadores en el siglo XIX, donde lo único que importaba era el número de territorios que poseía un país y su extensión.
Actualmente esto se está volviendo a repetir, ya no con una nueva colonización, si no con el desarrollo de la globalización. Las empresas multinacionales de los países más desarrollados aterrizan en estos países que aún poseen algunas materias primas que interesan a los multimillonarios.
Estas multinacionales son un gran recurso para los países que las poseen, pero traen más daños que beneficios a los países en los que residen. Trae mucha riqueza al país que las poseen y el dinero que estas ganan van hacía sus países, mientras que en los países en los que se encuentran explotan a una mano de obra barata, dejan a la tierra sin recursos y en el momento en el que esta marcha es cuando trae la miseria, creando un gran número de parados.
Estas empresas consiguen fácil instalación gracias a los débiles gobiernos que poseen dichos países, ya que en algunos casos, la multinacional posee más dinero que el propio país en el que se aloja.
Se han hallado datos sobre la riqueza que poseen estos países, y sin duda no es para nada justo el estado en el que viven sus ciudadanos.
En este continente africano, solo unos pocos países subsisten y conceden un nivel de vida aceptable para sus ciudadanos, como Sudáfrica, en desarrollo, o Egipto. Pero no solo hay que mencionar el continente africano, también hay ejemplos en Sudamérica, Oceanía y en Asia.
Se puede decir que en Europa y América del Norte existe un desarrollo sostenible y un buen nivel de vida. El PIB de Estados Unidos es casi el triple que el de su actual perseguidor, Japón. España se encuentra en el noveno puesto. Aunque no es lo mismo PIB que “nivel de vida”, ya que el mayor nivel de vida actual se encuentra en la Europa del Norte. Países como Noruega, Suecia, etc. Aunque no solo estos, también Australia y Nueva Zelanda se encuentran en lo más alto y como no, Estados Unidos.
También en estos países hay una fuerte diferencia en cuanto a nivel de vida y riqueza de algunas personas frente a otras.
Esta reflexión es un intento de hacer que la gente que comparte un mismo planeta se de cuenta de las desigualdades que existen en este mundo, y sobre todo la cantidad de dinero que existe y el mal reparto y uso que se hace de este en estos tiempos que corren.

Reflexión de Juan Antonio Fernández de la Granja